Asociación Española de Usuarios de Vaporizadores Personales

ANESVAP

ANESVAP es una asociación sin ánimo de lucro registrada en el Registro Nacional de Asociaciones que se financia exclusivamente con las cuotas de sus socios y cuyas cuentas se hacen públicas en cada asamblea anual.

Lobbying Activity

Response to Revised recommendation on smoke-free environments

19 Jul 2022

La iniciativa de la Comisión parte de un error estructural que es relacionar los productos de nicotina de riesgo reducido con el humo del tabaco, cuando no tienen nada que ver. ⮚ No hay evidencia de que el vapeo de segunda mano sea una amenaza para la salud del público que se encuentra cerca de la persona que está vapeando. ⮚ El vapor exhalado (aerosol) por el usuario es de una toxicidad tan baja que no tiene impacto en las personas del entorno, por lo que se concluye que NO existe el vapeador pasivo. Los cigarrillos electrónicos calientan un líquido a través de una pequeña resistencia que está dentro de un atomizador, convirtiendo dicho líquido en un aerosol que es el vapor que se ve. El aerosol del cigarrillo electrónico no contiene monóxido de carbono ni alquitrán, y las minúsculas partículas del aerosol son líquidas en lugar de sólidas. Los niveles de sustancias tóxicas son ínfimos en comparación con los que se encuentran en el humo producido por el tabaco por combustión, lo que significa que los peligros del vapeo de segunda mano son drásticamente menores y están muy por debajo de los límites establecidos como seguros por las distintas agencias reguladoras. A diferencia del cigarrillo tradicional, en el que la combustión hace que se produzca humo de manera continuada e independiente del hecho de que se fume o no, con el cigarrillo electrónico sólo se creará el aerosol cuando el usuario lo active (entre 2 y 3 segundos). El usuario tiene que inhalar para producir vapor y, al exhalarlo, casi la totalidad de las sustancias que estaban en el vapor inhalado son absorbidas por las mucosas de la boca, garganta y los pulmones del propio usuario. Lo que exhala el usuario es de una toxicidad tan baja que no tiene impacto en las personas del entorno, por lo que se concluye que no existe el vapeador pasivo. Aparte del propilenglicol y la glicerina, los dos glicoles que constituyen la base de prácticamente todos los líquidos para vapear, lo que los vapeadores exhalan en el aire no contiene niveles perceptibles de ninguna sustancia tóxica. Las partículas exhaladas del cigarrillo electrónico son líquidas, en lugar de sólidas como lo son las del humo del tabaco, por lo tanto, no afectan a la calidad del aire en absoluto. Incluso se han hecho estudios del aire en tiendas de vapeo y se ha podido demostrar que los niveles de sustancias tóxicas están muy por debajo de los límites de exposición ocupacional. En la revisión actualizada sobre los cigarrillos electrónicos por Public Health England, los expertos concluyeron sobre la exposición pasiva al aerosol del cigarrillo electrónico, nuevamente, que "hasta la fecha no se han identificado riesgos para la salud del vapeo pasivo para los transeúntes". Desde ANESVAP, siempre defendemos el uso del sentido común de los usuarios a la hora de vapear en espacios públicos. ¿Significa eso que se deban equiparar legalmente los espacios de consumo del vapeo con los del tabaco por combustión? Por supuesto que no. La equiparación legal de los lugares de uso del vapeo con los del tabaco por combustión manda un mensaje erróneo y falso: que vapear y fumar son igual de perjudiciales, cuando fumar es verdaderamente perjudicial y mata, y el cigarrillo electrónico es exactamente lo contrario. Este mensaje opera directamente en contra del principio de reducción de daños y puede confundir y desanimar a muchos usuarios que han tomado la decisión de abandonar o reducir el tabaquismo mediante el vapeo. Por tanto, en conclusión, los espacios sin humo del tabaco no deben aplicarse de la misma manera a los cigarrillos electrónicos. El vapor exhalado no es humo ni afecta a las personas del entorno ni contamina la calidad del aire. Los espacios libres de humo no deben ser de aplicación a los productos de nicotina de riesgo reducido y se deben considerar las diferencias de toxicidad entre el humo y el vapor.
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