Plataforma para la reducción del daño por tabaquismo
La Plataforma para la reducción del daño por tabaquismo es una iniciativa que nace fruto de la inquietud compartida por un grupo de médicos, científicos y sanitarios españoles a raíz del THR SUMMIT SPAIN, el primer congreso científico realizado en España sobre Reducción de Daños por Tabaquismo, al que acudieron los mayores expertos internacionales en el campo.
ID: 166296541422-35
Lobbying Activity
Response to Revised recommendation on smoke-free environments
8 Jul 2022
Actualmente van aumentando las evidencias sobre el prácticamente nulo efecto que puede tener sobre las personas la exposición pasiva al aerosol del cigarrillo electrónico.
Algún estudio apunta a que, la exposición a sustancias cancerígenas a través de la aerosolización (que no combustión) de líquidos de cigarrillo electrónico, es hasta 15 veces inferior en comparación con el humo del tabaco y en las condiciones de ese estudio en concreto.
La posible toxicidad del vapor exhalado es un asunto de gran importancia en la evaluación del perfil de seguridad sanitaria del cigarrillo electrónico. La evidencia disponible señala como un hecho experimental (explicado por sus propiedades físicas y químicas) que prácticamente no hay riesgo sanitario por la exposición al vapor ambiental de personas en el entorno. El vapor ambiental es un aerosol sumamente diluido, formado principalmente por microgotas exhaladas (predominantemente finas y ultrafinas), glicerol y propilenglicol (que es muy volátil) en fase gaseosa. Las microgotas, al ser líquidas (no sólidas) se evaporan, y los gases se dispersan rápidamente en el ambiente siendo la masa completa del aerosol imposible de detectar en cuestión de minutos o a pocos metros de la fuente.
A pesar de ser visualmente patente, este es un aerosol radicalmente distinto al humo del tabaco ambiental, el cual es un contaminante tóxico de alta complejidad que está formado por compuestos semivolátiles o no-volátiles, en muchos casos sólidos de distinta naturaleza química, por lo que no se evapora, mantiene reacciones oxidantes y se dispersa muy lentamente en tiempos medidos en horas, decayendo por sedimentación en el suelo y las paredes de los recintos donde se ha fumado.
Mientras que el humo de tabaco ambiental puede provenir del fumador (humo primario) o de la punta encendida del cigarro (humo transverso, mucho más tóxico), el del cigarrillo electrónico solo proviene de la exhalación del vapeador.
El hecho de que el vapor ambiental se encuentre tan diluido se debe a que el cuerpo del vapeador absorbe aproximadamente el 90% de la masa gaseosa del aerosol: 92% del propilenglicol, 86% del glicerol y 94% de la nicotina. Con respecto a la fase particulada, el vapeador exhala 1 de cada 100 de las microgotas que inhala. Las propiedades físicas y químicas del vapor ambiental han sido estudiadas en numerosos estudios de laboratorio
Al ser higroscópicas (acrecionan moléculas de agua) las microgotas del aerosol inhalado tienden a crecer por coagulación al entrar en contacto con el medio humectante del aparato respiratorio. Su tasa de absorción (deposición) en los conductos del sistema respiratorio es directamente proporcional a su diámetro, mientras que la profundidad de alcance es mayor para microgotas de menor diámetro que se depositan por difusión y sedimentación. Como las partículas de mayor diámetro (> 1 micrómetro) tienden a impactar en el aparato respiratorio superior (boca, traquea, bronquios), la exhalación favorece a las microgotas finas y ultrafinas (< 1 micrómetro) con diámetro pico de 100-300 nanómetros, por ello, se detectan cantidad de partículas ultrafinas. Estas microgotas o partículas finas y ultrafinas exhaladas son veloces y el propilenglicol que contienen es muy volátil, lo cual implica una evaporación sumamente rápida, mientras que la fase gaseosa (no particulada) del aerosol exhalado directamente se diluye. Por lo tanto, es un aerosol que se dispersa muy rápido en el aire ambiental.
La vida media del aerosol exhalado del cigarro electrónico se mide en minutos, la del humo de tabaco ambiental en horas. La comparación entre el vapor y el humo de tabaco ambientales, en base a sus propiedades físicas y químicas que hemos resumido, evidentemente sugiere que su perfil de riesgo sanitario es completamente distinto.
No hay un solo estudio que haya detectado concentraciones mínimamente preocupantes de compuestos tóxicos en el vapor ambiental en condiciones de vapeo normal.
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